David Bowie – Los cabellos largos de Mr Jones 

NovusMagazine

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agosto 26, 2025

David Bowie, Mr Jones’ Long Hair: Exposición en el Espace Hôtel de Lagoy en St Rémy.

Podemos ser héroes, Terry

Mucho se ha escrito y hablado de David Bowie, sea en su version glam Ziggy Stardust, confuso Aladdin Sane o decadente Thin White Duke.  Pero poco o nada se ha dicho de Terry Burns, sin el cual Bowie no hubiera sido toda esa plétora de reencarnaciones ni tampoco el artista más admirado por generaciones de músicos en todo el planeta.  Además de haber sido el (medio) hermano mayor de Bowie, Terry fue quien introdujo a David Jones a mundos de donde una vez que se entra, nunca más se sale:  literatura beat, poesía inglesa del siglo XVII y XVIII, cine, teatro, expresionismo y arte abstractos de la post-guerra así como a lo mejor del rock n roll de aquellos años 50s.  

Un lugar histórico para una historia única y captivante

Terry fue para Bowie su mejor amigo, su confidente y curador de lo que con los años fue el arsenal creativo de la mayor estrella de rock del mundo.  

Es precisamente bajo la mirada y la voz de Terry que se articula la magnífica e imperdible exposición “Bowie o los Cabellos Largos de Mr Jones” en el Espace Hôtel de Lagoy en St Rémy de Provence.  Tuvimos que regresar dos veces de lo placenteramente intensa e inmersiva que resultó ser esta exposición, fuera de lo común.  Olvídense del formato “de museo polvoriento” esto es el equivalente a caminar tomados de la mano de Terry a lo largo de la vida y obra de su camaleónico y famoso hermano.  

El alumno superó al maestro, por esas ironías de la vida, Terry se eclipsó al sucumbir a una enfermedad mental secuela de su experiencia en el frente en la guerra.  Esa ausencia y al mismo tiempo el miedo de ser proclive a también sufrir de la misma locura, impulsó en vez de destruir a su hermano.  

Sonido y Visión:  A cada década, un look y un beat 

La selección de fotografías es más que acertada: Philippe Auliac y su lente intimista pero que sabe preservar la distancia que todo rock star impone.  Markus Klinko y su mirada “larger than nature” que sabe encarnar como pocos ese lado salvaje detrás del sesudo Bowie.  Michel Haddi que eleva con el glamour y la serenidad que sólo la French Riviera puede conferir al atormentado espíritu de cual fuese el artista que se refugie entre sol, palmeras y hoteles de lujo.  Y finalmente, Denis O’Reagan quien además de ser fotógrafo de confianza del ícono de rock, fue también amigo suyo, lo cual se percibe en unas fotografías que delatan esa mutua confianza. 

Bowie en la Provence, no faltaba más

Habíamos tenido el privilegio de asistir a la subasta de la colección de arte personal de Bowie en Sothebys hace más de una década.  Así que cuando nos enteramos de esta singular propuesta de recorrer vida y obra de Bowie con los comentarios de David Lawrence, nos fuimos de peregrinaje glam rock a St Rémy de Provence.  Pero a quién se le ocurre traer el universo complejo, subversivo y hedonista de Bowie a un rincón campestre, pacífico y de pictural trascendencia como este pueblito provenzal?  La Maison Templar, señores, curadora y coleccionadora de biografías selectas e inspiradoras de grandes personalidades que marcaron historia.  Un “match made in heaven” como se diría hoy.  Qué bien se presta el Hôtel de Lagoy como tela de fondo al viaje en el proceso creativo de uno de las más prolíficos artistas de la historia.  No es coincidencia que quien lo habitase, allá por el siglo XVIII, Jean-Baptiste Florentin de Meyran, Marqués de Lagoy  fuese un eminente coleccionista de dibujos de la época.  Y vaya que Bowie supo coleccionar arte como pocos, al punto de reinventarse como persona y artista a medida iba actualizando su magnífica selección de Rothkos, Damien Hirsts, Kokoschkas – mención aparte para “Teddy boy and girl” de Lynn Chadwicks entre otros.

Para Van Gogh, un asilo, para los que amamos a Bowie, una fiesta

La paz y la calma que Van Gogh pudo encontrar cuando él vivió en St Rémy de Provence se percibe por todo el recinto y en los alrededores.  Una luz radiante baña generosamente cada muro, cada calle, cada plaza, finalmente el espíritu atormentado de Terry habrá encontrado el solaz que tanto necesitaba?  No nos cabe la menor duda que sí, y que le hubiera encantado recorrer esta exposición inolvidable junto a nosotros.  Sin ese “grain de follie” o “pequeña locura” no hubiera habido nada de lo que es la discografía más adictiva de la historia del rock.  Entre demonios y paraísos, elegimos perdernos en el mundo de Terry y David – para nunca salir de ahí.  Y con la misma playlist que se oye por cada ambiente del hermoso y bowiesco Hôtel de Lagoy. 

l’Espace Hôtel de Lagoy

ST RÉMY DE PROVENCE

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